Ciudad de México, 23 de abril de 2026. — En octubre de 2023, el huracán Otis impactó severamente las costas de Guerrero, dejando profundas afectaciones en sus comunidades. Entre los sectores más golpeados se encontró el educativo, con daños significativos en infraestructura escolar.
Menos de un año después, en septiembre de 2024, el huracán John volvió a afectar la región, agravando las condiciones y los retos para la recuperación en viviendas, calles y escuelas, hoy se escribe una historia distinta: la de la reconstrucción, la resiliencia y el poder de la colaboración.
El poder de sumar esfuerzos
“Multiplicando Alegrías” refleja lo que es posible cuando distintas organizaciones se alinean en torno a un mismo propósito: generar impacto real y sostenible.
La alianza reúne a actores clave del sector social y empresarial, entre ellos:
Fundación ARA, Fundación CAAAREM, Fundación Chedraui, Fundación Coca-Cola México, Fundación Compartamos, Fundación Diez Morodo, Fundación Familia Bocar, Fundación Gigante, Fundación Kaluz, Niños en Alegría, Fundación Posadas, Promotora Social México, Fundación Santander y la Secretaría de Educación del Estado de Guerrero.
La alianza Multiplicando Alegrías cierra una etapa significativa con la rehabilitación de 19 escuelas primarias públicas, hoy en pleno funcionamiento, superando la meta inicial de 16 planteles. Este esfuerzo comenzó en 2023 con el registro de daños y continuó en 2024 con las acciones de rehabilitación, logrando ampliarse gracias a la suma de voluntades, la sinergia entre aliados y el compromiso compartido por transformar la educación en las comunidades que más lo necesitan, convirtiendo estos espacios en verdaderos puntos de encuentro y desarrollo, así como en refugios fundamentales para la comunidad en momentos críticos.
Estas escuelas forman parte de los programas de Capacitación Docente y Acompañamiento Estudiantil, iniciativas enfocadas en fortalecer las herramientas pedagógicas de los docentes mediante formación continua, con el objetivo de potenciar el impacto en el aprendizaje de sus alumnos.
De manera complementaria, el acompañamiento estudiantil se impulsa a través de los Círculos de Paz, espacios diseñados para fomentar el respeto, la tolerancia y la participación ordenada como pilares fundamentales de la convivencia escolar.
A través de estos programas, se trabaja de manera integral por una niñez con mayores oportunidades, en entornos seguros y libres de violencia.
Durante los días 22 y 23 de abril, representantes de las organizaciones participantes recorrieron 7 de las escuelas intervenidas, constatando de primera mano el impacto de un esfuerzo colectivo que hoy beneficia a 5,321 niñas y niños, 308 docentes y 28 directivos, cifras que continuarán creciendo con el tiempo. Además, este proyecto ha generado más de 50 empleos locales y ha impactado de manera indirecta a 15,274 personas en las comunidades.
Más que infraestructura: espacios que transforman vidas
Las acciones implementadas van más allá de la reconstrucción física. Cada intervención fue diseñada para devolver dignidad, seguridad y funcionalidad a los espacios educativos, incluyendo:
- Construcción y rehabilitación de aulas
- Sistemas de captación de agua pluvial
- Mejora de sanitarios
- Reparación de techumbres
- Rehabilitación de redes eléctricas e hidráulicas
- Impermeabilización, pintura y adecuaciones estructurales
Estos esfuerzos no solo impulsan mejores condiciones de aprendizaje, sino que también fortalecen la capacidad de las comunidades para enfrentar futuros desafíos.
Escuelas que vuelven a ser el corazón de la comunidad
En muchas de estas localidades, las escuelas representan el núcleo de la vida comunitaria: espacios donde se aprende, se convive y, en momentos de emergencia, se resguarda la población.
Hoy, gracias a esta alianza, estos espacios recuperan su función esencial: ser lugares seguros, dignos y llenos de oportunidades para miles de niñas y niños.
Un impacto que trasciende generaciones
Si bien esta etapa marca un cierre, el impacto de Multiplicando Alegrías está lejos de terminar. Cada aula rehabilitada, cada espacio recuperado y cada comunidad fortalecida no solo beneficia a quienes hoy ocupan estos espacios, sino que sienta las bases para el desarrollo de futuras generaciones.
Las niñas y niños que hoy aprenden en estas escuelas serán quienes, el día de mañana, continúen construyendo comunidades más fuertes, resilientes y preparadas.
Porque cuando se suman voluntades, no solo se reconstruyen escuelas:
se multiplican oportunidades, se fortalece el tejido social y se transforma el futuro de generaciones enteras.